Exploración mediante radar de penetración terrestre para identificar indicios de estructuras enterradas, interfaces y anomalías subsuperficiales.

El georradar registra reflexiones de ondas electromagnéticas en el subsuelo. Su interpretación puede apoyar la detección de servicios, cambios de material y estructuras ocultas según las condiciones del terreno.
Identificación preliminar de indicios asociados a tuberías, ductos o estructuras enterradas.
Reconocimiento de posibles cambios de material, discontinuidades o interfaces.
Información complementaria para reducir incertidumbres antes de excavaciones y obras.
Seleccionamos antena, malla de adquisición, estrategia de posicionamiento e interpretación según profundidad objetivo y características conocidas del terreno.
Criterio técnico: La capacidad de detección depende de humedad, conductividad, material, profundidad, tamaño y geometría de los objetivos. La ausencia de señal no garantiza ausencia de servicios enterrados.
Revisión de planos, objetivos, obstáculos y condiciones superficiales.
Definición de perfiles, grillas y parámetros instrumentales apropiados.
Mediciones de campo con posicionamiento y registros complementarios según corresponda.
Análisis de reflexiones, indicios, incertidumbres y productos georreferenciados cuando sea viable.
La combinación de productos se define en la propuesta técnico-económica. Estos son ejemplos de entregables que pueden formar parte del servicio.
Perfiles de respuesta electromagnética revisados e identificados.
Ubicación estimada de hallazgos o trazados cuando el posicionamiento lo permita.
Metodología, alcances, limitaciones y nivel de certeza de observaciones.
Coordenadas, trazados o registros de campo incluidos en el alcance.
Nota técnica: Los hallazgos deben verificarse con métodos complementarios antes de excavaciones críticas y cumplimiento de protocolos de seguridad.
Indícanos el tipo de elemento buscado, área disponible, superficie y profundidad estimada.